Amberes
( I )
En los tiempos poblados de
leyendas, cuando Asterix el Galo incomodaba a las legiones del Divino Julio, un
centurión sobrino de éste al que llamaban Silius Bravo se dispuso a cruzar el
río Escalda, justo por las riberas donde él mismo fundaría después la primitiva
Amberes. Allí pagaban los barqueros su tributo de pasaje al irascible Antigoon,
un gigante que al que no tenía dinero le cortaba las manos y las tiraba al río.
El bravo Silius le cortó las manos a aquel ogro y la ciudad que allí surgió
pasó a llamarse, con el tiempo, precisamente Antwerpen (manos arrojadas, dicho
en neerlandés).
Rubens pintó una mejor
alegoría de la ciudad que le acogió con entusiasmo, representándola como una
hermosa mujer que une su mano a la del río Escalda…
…unión que tuvo siglos de
esplendor, de riqueza y trabajo urbano y portuario con abundancia tanta que
atrajo a pintores, escultores, arquitectos y canteros para embellecer este
emporio comercial.
Aunque el recuerdo de aquel Antigoon se fue
perdiendo y hoy se ha mutado a la leyenda del gigante Lange Wapper, tan popular
que se le ha alzado un monumento, justo delante de la antigua fortaleza de la
ciudad. A este Antigoon transmutado, también le gustaba incordiar a los
viajeros que cruzaban el río, pero a diferencia del anterior no cortaba las
manos ni pedía dinero, sino que le daba por pelear con borrachos y tramposos,
convertirse en chicuelo para juguetear con los niños, o incluso en niñito de
pecho abandonado y lloriqueante para obtener leche materna de mujeres
compasivas.
También podía crecer y crecer hasta cruzar de
un salto el ancho Escalda, para volverse a aparecer en la otra orilla a sus
víctimas que creían haberse librado de él tras embarcar.
Y ya que hemos citado antes
a Rubens no está de más que visitemos la Rubenhuis, su casa que es museo de la
Amberes de su tiempo. Esta fachada es la del taller donde pintaba el gran
artista.
Y este es un pabellón de su jardín.
Esta es una de sus luminosas
estancias interiores.
Tras este primer paseo por
la historia y el arte de la ciudad, qué mejor que tomar una de las diligencias
que recorren sus calles y plazas.
Naturalmente volvemos a
encontrar a Rubens…
Y también encontramos un
monumento en memoria del histórico Silius Bravo, fundador de Amberes tras
vencer al legendario Antigoon.
Aquí le vemos arrojando al Escalda una de las manos del gigante derrotado, y de paso animándonos a seguir recorriendo tan hermosa ciudad.








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